Whatsapp, RR.SS y la obligación de la respuesta rápida a los mensajes
Ahora mismo, tras estar toda la mañana embarullado con asuntos de la universidad y tras dos o tres recados personales, escribo esta reflexión y miro mi teléfono móvil y veo que tengo 79 mensajes de Whatsapp, 2 mensajes de Instagram, varios mensajes de Twitter, y todo sin leer. Además, tengo varios mensajes ya hay atascados no de un ida, sino de ya varias semanas incluso meses, a los que he ido dando largas, por pereza o por desidia. Y van pasando los días y llega el momento en el que, ni a mi me da por contestar por vergüenza ni a la otra persona por insistir ya sea por enfado o por no molestar.
Este último tipo de mensajes sin responder, el que ves cada noche tras acostarte en la cama y ver como se van quedando ahí y el que hace que las relaciones se vayan enfriando y en algunos casos se acaben, personas que viven en tu ciudad y/o personas que no, grupos estables donde hay conversaciones a diario o grupos que se crearon para un cumpleaños o una única fecha de quedada.
Y esto a llevado a qué muchísima gente, al verse desbordada por esta cantidad de mensajes, y que los ven y dicen que luego contestarán pero que al final no lo hace, se le cree un problema de ansiedad.
Y es que desde hace varios años el móvil se ha convertido en casi la única herramienta a nuestra disposición para conectar con amigos y familiares. Y, si ya se estaba haciendo un abuso al uso de lo digital como herramienta de comunicación en perdida de lo analógico. Los mensajes, las videollamadas, se han incrementado, y con ellos se ha multiplicado también el agobio de los que decimos el "luego respondo" y el luego nunca llega.
En este caso hay varias cosas que influyen sobre esta decisión y la primero de ellas es nuestra propia dejadez. Pero también yo creo que es la ineptitud o inhabilidad para adaptarnos al ritmo y la fuerza del movimiento de socialización de las aplicaciones de mensajería y las redes sociales.
Cada vez son más la cantidad de mensajes y los estímulos que nos dan están aplicaciones a las que nos vemos obligados a responder. Las típicas conversaciones que se hacen en el ascensor de el bloque sobre el tiempo son ahora distintas y reducidas a un "ehhhh que pasa, que me tienes abandonao" o "que tal, que de tiempo sin verte no?”. Y yo creo que el ascensor no lo cogemos 500 veces al día, solo un par de veces, sin en cambio estas Apps las tenemos disponible 24/7, sin respetar ni domingos ni días festivos.
Sobre estas Apps de mensajería se crean ciertas leyes tales como que aquel que lea un mensaje y no responda al segundo o incluso a veces a la milésima o en un periodo de un par de días es como poco un tonto, descuidado y como mucho un borde o un desagradable. Solo unos pocos personas que, en mi opinión, son de verdad conscientes en el mundo que vivimos y la “importancia” que tienen los móviles como método de contactar con alguien asumen que cuando les contestas tras varias horas o tras varias semanas no pasa nada porque saben que las personas tienen cosas que hacer más que estar Atenas a un dispositivo…
El trabajo, en mi caso la universidad aun…, la prisa y el tener que hacer mas cosas en el día a día nos pasan por encima, y por la educación recibida pienso que el cuidar, el ser buena persona, el ser mejor “amigo”, el ser el que más gente conoce, el ser el mejor y el más moderno, es algo más que ser el que más rápido responde a los mensajes. Y es que el teléfono se ha convertido casi en una obligación más y eso a veces agobia un poco. Y pienso que en la sociedad como en todo en la vida, hay quien se adapta mejor a tener que invertir tiempo al día en responder mensajes que, casi nunca son urgentes y hay a quien se le hace un mundo y acaba acumulando mensajes y haciéndose el efecto llamado bola de nieve y ahí es cuando llega el momento en el que se le acumulan muchos de mensajes sin leer. Mensajes entre los cuales seguramente hay muchos que merecen la pena responder, pero qué habrá otros que no la merezcan.
Qué irresponsable es uno de cara a la sociedad cuando miras el WhastApp o las diferentes redes sociales una o dos veces al día y casi nunca para contestar nada, y yo pienso que cada uno también tiene su tiempo de desconectar y de estar tranquilo y si ese momento es cuando puedo mirar estas Apps para relajarme en vez de estar con la obligación de responder a todo lo que se me presente por delante en forma de notificación pues creo que uno también tiene ese derecho. Qué vergüenza ahora escribirle a un amigo, al que llevas horas o días sin escribir pero en el que piensas cada semana y por ello eres un mal amigo.
Muchas veces me han dicho que le puedo quitar el famoso “tick azul” y así ver tranquilamente las redes sin que puedan después recriminarme nada de por qué no contesto. Ante mi poca habilidad o mi poco gustar por las redes sociales y para resolver mis problemas a la hora de seguir la velocidad socialmente aceptada de respuesta instantánea e impuestas sin ser verbalizadas en las redes y aplicaciones de mensajería, creo que ni eso me libra de que esa presión de no responder al momento y que después me lo puedan llegar a recriminar me salva.
Pero hay veces en las que pienso que no responder es lo normal, que WhatsApp, Instagram y Twitter permitan responder mensajes de manera instantánea no significa que en ningún caso yo tenga la obligación de dar respuesta inmediata y que encima sea, esta inmediatez, exigida. Y pienso también en la diferencia entre el número de personas con las que interactuaría si no hubiera móvil y con las que interactúo habiéndolo y me tranquilizo. Porque igual lo que no es normal es tener la obligación de dar una respuesta inmediata a todos los mensajes que recibimos a diario.
Comentarios
Publicar un comentario